Es un jugador que me da confianza. Fuerte, potente, no se arruga ante nadie. Cuando está en la alineación siento que el centro del campo está seguro y, cuando no lo está y le llega el momento de salir al terreno de juego, me digo: ¡Ya era hora!
Quizá haya otros mejores, que seguro que los hay, pero Borja me gusta.